Imperio Bizantino (IV a XV)
La división de Oriente y Occidente fue, además de una estrategia política, un reconocimiento esencial entre ambas mitades del Imperio.
•Oriente, muy diverso, era la parte más urbanizada y con la economía más dinámica y comercial, frente a un occidente en vías de feudalización.
•La lingua franca en Occidente era el griego, mientras que en Oriente era el latín.
•Oriente disponía de los patriarcados de la Pentarquía menos el de Roma (Alejandría, Antioquia, Constantinopla y Jerusalén).
•La supervivencia de Roma dependía de la supervivencia de Oriente, mientras que no sucedía lo mismo a la inversa. Así, Roma fue abandonada a su suerte y sacrificada a los bárbaros.
El emperador Justiniano I de Constantinopla consolidó las fronteras del Danubio y la Persia Sasánida, lo que le permitió concentrar los esfuerzos en el Mediterráneo.
Entre los años 533 y 555, el general Belisario aniquila a los vándalos incorporando la provincia de África y varias islas del Mediterráneo, Mundus ocupó Dalmacia y Belisario, Sicilia. Rávena volvió a ser una ciudad imperial.
Liberio desplazó a los visigodos del sur de la península Ibérica.
En Constantinopla se iniciaron dos programas ambiciosos: una recopilación legislativa, llamada el Digesto, y un programa constructivo, destinado a levantar la Basílica de Santa Sofía.
La Academia de Atenas fue clausurada.
Crisis, supervivencia y cristianización
Entre los siglos VII y VIII, Bizancio experimentó una etapa oscura al igual que Occidente, entre otras cosas, a causa de:
•La pérdida de prestigio y control efectivo del poder central.
•Feudalización incipiente.
•Renovación de la guerra con los persas.
•Invasión musulmana: pierden los territorios más ricos: Egipto y Siria.
En los siglos siguientes la autoridad imperial volvió a reforzarse de la mano de un proceso de helenización, con una organización territorial más militarizada y fácilmente gestionable.
El período entre el 867 y 1056, se conoce como Renacimiento Macedónico, y Bizancio pasa a ser nuevamente una potencia mediterránea. Se impulsa la difusión del alfabeto cirílico (adaptación del griego para la fonética eslava), y la difusión del cristianismo ortodoxo.
La expansión del Islam
En el siglo VII, tras las predicaciones de Mahoma y las conquistas de los primeros califas, se había producido la unificación de Arabia y la conquista del Imperio Persa y de buena parte del Imperio Bizantino. En el siglo VIII se llegó a la península Ibérica, la India y Asia Central.
En el occidente, la invasión se frenó en dos puntos: la Batalla de Poitiers (732) ante los francos, y la Batalla de Covadonga (722) ante los Asturianos.
Desde el siglo VIII se produjo una difusión más lenta del mundo musulmán por sitios tan lejanos como Indonesia y el continente africano, Anatolia y los Balcanes. Los árabes se relacionaron con China e India, y el Océano Índico pasó a ser un mare nostrum para su civilización.
El intercambio comercial y cultural se llevó a cabo mediante dos rutas:
•La ruta de las especias: marítima y de caravanas, que recorría el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.
•La ruta de la seda: atravesaba los desiertos y cordilleras de Turquestán.
Innovaciones e intercambios que se llevaron a cabo durante la época:
•El ajedrez.
•La numeración índigo-arábiga.
•El concepto de cero.
•Algunas obras literarias.
•El papel.
•El grabado.
•La pólvora.
•Reinterpretación de la filosofía clásica.
•Cultivos y técnicas agrícolas mediterráneas.
•Circulación monetaria (sólo en el mundo islámico).
La civilización musulmana fue destacable por el gran número de eruditos polifacéticos que produjo. Es una muestra de la homogeneidad de la filosofía islámica sobre la ciencia, y su énfasis sobre la síntesis, las investigaciones interdisciplinares y la multiplicidad de métodos.
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